Cómo tiene que ser la distribución de vacunas de COVID-19

Un aspecto importante será la distribución de vacunas en cuanto estén disponibles. En la actualidad existen más de 40 vacunas candidatas para COVID-19 en evaluación clínica y más de 150 en desarrollo preclínico. Conseguir crear una vacuna segura y eficaz es parecido a atacar el campamento base en el Everest: la difícil subida aún está por venir. Los países tienen que desarrollar un plan integral y estratégico para implementar las vacunas.

Existen cinco pasos para que las diferentes naciones se encuentren preparadas para proteger a sus ciudadanos y los de otros lugares. Que vivimos en un mundo globalizado y ninguno está a salvo se ha demostrado en esta pandemia.

Considerar proyectos piloto para la distribución de vacunas

Todos los países cuentan con un plan de vacunación para niños. Sin embargo, para los adultos es escaso, solamente 114 de los 194 estados miembros de la OMS contaban con planes de vacunación estacionales para adultos en 2017. Algunos países recomiendan la vacunación solamente para grupos específicos, como pueden ser las personas mayores, por ejemplo.

La implementación de vacunas generalizada difiere en términos de logística de entrega. Expectativas sociales, participación de la comunidad, etc. Cuando se encuentren disponibles las vacunas COVID-19, aproximadamente el 40% de los países se encontrarán de primeras con estas dificultades en la distribución de vacunas.

Para mayor dificultad, los países tienen problemas de liquidez por los bloqueos y economías en contracción, haciendo que sea un momento difícil para introducir nuevas intervenciones.

Usar precalificación

Existen varias barreras que están retrasando el proceso de registro nacional de vacunas y otras tecnologías sanitarias en los PIBM. Los fabricantes de vacunas se pueden centrar en registrarse primero en países con altos ingresos, donde ven que pueden reportar mayores ganancias. En los países de bajos ingresos y medianos carecen generalmente de los recursos y la experiencia necesarios para revisar con rapidez las presentaciones de la industria.

Estos factores, en el momento en el que se crean sinergias entre ellos podrían provocar grandes retrasos en el registro de vacunas.

Lo más eficaz sería emplear un programa de precalificación por parte de la OMS. Así se evaluaría la seguridad, calidad y eficacia de las vacunas para su distribución por parte de organizaciones como Gavi, la Alianza de Vacunas en Ginera, Suiza. Este programa fue implementado en el año 2001 para mejorar el acceso a medicamentos para el VIH/SIDA, la malaria o la tuberculosis, en 2019 también se utilizó para acelerar la adopción de la vacuna contra el ébola en países de riesgo.

La OMS se tiene que encargar activamente de involucrar a todos los países en un proceso de precalificación, sin importar su nivel de ingresos. La organización se tiene que asegurar de que los expedientes de presentación y los resultados de evaluación sean completamente transparentes y de fácil acceso.

Este proceso será importante para productos controvertidos, como la vacuna Sputnik V de Rusia, que pasó por alto algunos de los pasos habituales de desarrollo.

Establecer grupos de trabajo nacionales para la distribución de vacunas

Casa país tiene que diseñar su propio proceso deliberativo para la vacunación ante el COVID-19. La mayor parte de los países cuentan ya con Grupos Asesores Técnicos de Inmunización Nacional (NITAG) y organismos equivalentes para seleccionar vacunas y determinar poblaciones objetivo. Estableciendo qué vacunas se utilizarán y la distribución de vacunas.

Desalentar las negociaciones bilaterales

Para que no solamente los países más ricos tengan acceso a la vacuna, la OMS y sus socios Gavi y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias lanzaron un mecanismo global para asignar las dosis una vez disponibles. La asociación COVAX tiene el objetivo de garantizar que cada país pueda vacunar al menos el 20% de su población. Independientemente de su nivel de ingresos.

Existe una gran incertidumbre. En el momento en el que se redactó el informe, COVAX cuenta solamente con el acuerdo formar sobre el número de dosis con las firmas Sanofi y GlaxoSmithKline. Estas firmas farmacéuticas tienen la intención de poner a disposición la instalación de 200 millones millones de dosis de su vacuna conjunta COVID-19, en caso de ser aprobada. Muchas naciones también se podrían sentir incómodas con el objetivo del 20% de cobertura, ya que las estimaciones sugieren que se necesita entre el 60-70% de vacunación para lograr la inmunidad colectiva para el SARS-CoV-2.

Tal incertidumbre llevó a algunos países a realizar sus propios acuerdos directamente con empresas. Por ejemplo, Estados Unidos dijo que no se unirá a COVAX y en cambio se comprometió con varios fabricantes en un programa llamado Operation Warp Speed.

Medir el éxito

Todo el programa de vacunación no se tiene que juzgar solamente por el número de personas vacunadas, también si se permite a las personas vivir y trabajar de manera segura.

No será fácil de medir debido a que la variación será grande entre países, ya que cada uno cuenta con diferentes factores ambientales y sociales. Por lo que los países no deberían de depender de las medidas de éxito de otras naciones.