De habas y guisantes: grandes fuentes de glúcidos

De habas y guisantes: grandes fuentes de glúcidos

De habas y guisantes

En invierno podemos disfrutar de exquisitos platos de cuchara, con legumbres secas, lentejas, judías, garbanzos, … y cereales. También son apreciados platillos que aportan magníficos placeres gustativos a base de alcachofas, guisantes, habas…, ingredientes que irrumpen en los mercados de la Candelaria a la primavera. Sí, se pueden encontrar todo el año en latas de conserva y en los liniales de los congelados. Pero cualquiera que haya probado un guisante o un haba frescos sabrá que éstos vencen sin lugar a dudas a cualquier procesado.

Historia

Las habas son unas de las hortalizas más antiguas del mundo, tanto así que existen registros de su cultivo desde 6.000 a.C. En Egipto algunas tribus se alimentaban de habas un milenio antes del reinado de los faraones, como se recoge en el Libro de Ezequiel. Los romanos las usaban en sus encuentros políticos, como sistema de votación, utilizando granos blancos o negros de habas. También atribuían a su consumo un aumento de la virilidad, por lo que eran consumides extensamente. En la península ibérica se sabe que consumía en época visigótica.

Anecdóticamente, durante las saturnales romanas introducían un haba en un bollo, y el que daba con ella era nombrado rey de la casa durante unos días. Actualmente, bien al contrarío, quien encuentra el haba en su porción del roscón de reyes es el que ha de pagarlo. Entre las anécdotas más destacables respecto a las habas está el temor que tenía Pitágoras por ellas, que le causó la muerte. Pues perseguido por sus enemigos, al llegar a un campo de habas se detuvo por no cruzarlo, y fue alcanzado y muerto.

De habas y guisantes: grandes fuentes de glúcidos

Los guisantes se consumen más recientemente, aunque en su zona de origen, en Asia Central se comían hace milenios. Se han encontrado restos de guisantes en las habitaciones lacustres centroeuropeas de la edad del bronce (3000 años a.C.). Los antiguos griegos también lo cultivaban y comían, llamándole “pison” (su nombre botánico es Pysum sativum) y más tarde los romanos. Se comenta que el extravagante emperador romano Heliogábalo, famoso por sus suntuosos banquetes en los que el despilfarro era la norma, servía los guisantes cocidos mezclados con granos de oro. Hasta finales de la Edad Media no hay evidencias de que los guisantes se comieran frescos, sino en recetas a base de grano seco. Los guisantes eran uno de los alimentos favoritos del rey francés Luis XIV y de su esposa Mª Teresa de Austria, por lo que se extendió su consumo en fresco en todas las cortes de Europa.

Relatos

Algo tendrán habas y guisantes que aparecen en los cuentos, a Cenicienta, se la castiga ordenandole limpiar y desgranar guisantes, trabajo considerado inferior. Y una princesa es reconocida como tal por no poder dormir por culpa de un humilde guisante colocado bajo un montón de colchones, tan delicadita ella.

Las habas también tienen su espacio en el imaginario infantil. ¿quién no recuerda cuando querían tomarnos el pelo los mayores “¿Quieres que te cuente el cuento del haba, el que nunca se acaba? “ Cuento sin sentido, sin principio ni final, que te hacía dormir de puro aburrimiento.

Y cómo olvidar a “Juan y su haba mágica”, por la que trepa para traer grandes tesoros y vencer al gigante. Pero no teniendo conocimientos agrícoles, ni mucho sentido común al parecer, no tuvo la previsión de guardar una semilla, y la estirpe del haba mágica se acabó para siempre al secarse la mata tras la muerte del gigante.

El refranero constata que “en todas partes cuecen habas”, refrán muy aplicable en nuestros tiempos.

Nutrición

Habas y guisantes son legumbres, muy similares en su composición nutricional. Son una gran fuente de glúcidos de lenta asimilación, gran cantidad de minerales (destacan el hierro, calcio y potasio) y vitaminas, aportando un gran porcentaje de proteïnes. También son una excelente fuente de antioxidantes y fibra, estando entre los alimentos vegetales más completos

Las habas son especialmente beneficiosas para la anemia, el colesterol, hipertensión, retención de líquidos, dietas de adelgazamiento, … y al tener un índice glucémico bajo, pueden consumirlas los diabéticos. Su alto contenido en fósforo ayuda a mantener el buen funcionamiento cerebral.

No obstante hay que introducir con cuidado las habas en la alimentación infantil, pues la fabitis es una alergia alimentaria producida por las habas.

Los guisantes son una legumbre especialmente beneficiosa para personas con dolencias cardiacas como el infarto de miocardio y la angina de pecho. Mejoran la circulación de la sangre debido a su acción vasodilatadora y regulan los niveles de colesterol y de azúcar en sangre, algo especialmente interesante para las personas que tienen diabetes tipo II. Contribuyen a que nuestro sistema nervioso pueda llevar a cabo sus funciones de manera óptima. Participan en la regeneración de tejidos de nuestro organismo.

Son un alimento muy nutritivo indicado en todas las etapas de la vida, el embarazo y lactancia y la vejez. Los guisantes también ayudan a prevenir el estreñimiento, y por su contenido en vit C y hierro ayuda a prevenir o mejorar los casos de anemia ferropénica. Los guisantes en la dieta habitual son excelentes para mantener la piel, las uñas y el cabello saludables.

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