Desahogarse como lo entendemos no sirve de nada

Desahogarse como lo entendemos no sirve de nada

Desahogarse como lo entendemos no sirve de nada

No debemos de huir cuando nos enfrentamos situaciones de dolor o cuando atravesamos nuestra zona de confort.

Es importante no guardarse todas las emociones negativas, con este tipo de comportamiento, lo único que conseguiremos será almacenar nuestra agresividad y frustración para después acabar sacándolo.

Todavía hoy está muy extendido que ante una sensación de enfado o de tristeza sirve de algo dar puñetazos en la mesa, gritar o llorar.
Todas las acciones anteriormente comentadas no van a servir para superar tal aflicción, de hecho, muchas veces es contraproducente. Esta forma de pensar debería de estar tan superada como el pensamiento de que la Tierra pueda ser plana.
Se compara al cerebro con el comportamiento de una olla a presión, en la cual se acumulan sentimientos negativos, siendo una válvula de escape la que libera esos sentimientos serían actos como los actualmente mencionados.
Por eso lo de «llora,llora, desahógate» no sirve de alivio. Es por éso que desahogarse como lo entendemos no sirve para pasar el sufrimiento.

Sería un medio alivio por compartir las vivencias negativas con otras personas, pero no por el hecho de llorar. Ese acto solamente sirve para enfurecer más a la persona que lo padece y sumirla a un estado más depresivo.

Los momentos difíciles se superan entrenándose para ellos


Según los experimentos del neuropsicólogo Davidson, los sentimientos negativos se pueden combatir mediante entrenamiento.

Controlando las emociones negativas en el momento de su aparición, tenemos que percibirlas conscientemente, pero solamente durante un instante y conseguir echarlas a un lado deliberadamente, siguiendo con lo que estábamos haciendo.

Es decir, nos tenemos que anticipar en nuestros pensamientos a los momentos difíciles, para que en el momento en el que ocurran estar ya preparados.
Tal esfuerzo parece sobrehumano y solamente lo podemos conseguir entrenando a nuestra mente bajo tales circunstancias.

Somos seres racionales y no nos podemos dejar guiar por nuestros instintos igual que los animales.