¿Es eficaz contar con un cofundador en la empresa?

Bill Gates y Paul Allen, fundadores de Microsoft

¿Es potente o eficaz el poder de dos sobre el de uno? En este artículo buscamos saber si el poder de dos es un multiplicador de fuerza o si demasiados cocineros pudiesen estropear el caldo.

A pesar de que existen innumerables empresas en todos los sectores fundadas por fundadores individuales y cofundadores han tenido un gran desempeño, surge la duda. Los emprendedores pasan por varias etapas de crecimiento en sus empresas, preguntándose en ocasiones si seguir en solitario o contar con un fundador para impulsar más la empresa.

Existen ilustres fundadores en solitario como Jeff Bezos de Amazon o Elon Musk de Space X. Aunque también hay empresas ilustres fundadas por cofundadores como Google, fundada por Larry Page y Sergey Brin, Apple por Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne o Microsoft, Por Bill Gates y Paul Allen.

Analizando varias empresas dirigidas por dos o más cofundadores apunta a que el papel de un cofundador en una organización es más bien personalizado. Llenar ciertas lagunas de habilidades no debería de ser el objetivo de un cofundador. No solamente son habilidades, experiencia y conocimientos estratégicos lo que aporta un cofundador. El factor diferenciador son las habilidades complementarias intangibles que aporta el rol del cofundador. Tendrían que haber trucos o juegos de roles intercambiables entre los cofundadores para abordar situaciones difíciles al tratar con partes interesadas o inversores. El cofundador mantiene a las demás partes enraizadas cuando suceden demasiadas cosas y existe las sensación de incertidumbre.

Importancia de la sintonía entre cofundadores

Para conseguir una mejor compatibilidad entre los cofundadores, se tiene que desarrollar un ecosistema en la configuración organizacional en la que cada cofundador se le confía una vertical particular en el sistema jerárquico. Se tienen que respetar sus decisiones. Es importante que exista un debate saludable e intercambios de puntos de vista entre los cofundadores. Sin embargo, cada cofundador tiene que respetar el límite del otro para que cada uno tenga sentido de propiedad de la parcela que le corresponda.

Que exista un elemento dictatorial en las relaciones puede influir negativamente. Que un fundador tome todas las decisiones y otros no intercambien opiniones afecta negativamente a la transparencia y asusta a los participantes externos, como pueden ser los inversores. El cofundador que se ofrece al intercambio de opiniones ayuda a conseguir los resultados deseados a largo plazo.

Cuando en un ecosistema de cofundadores se tambalea puede ser por una desalineación de la visión entre ellos. Los cofundadores con una visión diferente pueden llevar a conflictos y disputas entre ellos. Estos problemas pueden crear una mala imagen de la compañía entre clientes y empleados, resultando perjudicial para el crecimiento y desarrollo del negocio a largo plazo.

Como conclusión, las ventajas de tener un cofundador en cuanto a propuesta de valor superan a las negativas. El papel de confundador lleva consigo una gran cantidad de responsabilidades que están más relacionadas más con el cociente emocional que con el intelectual. La incorporación de un cofundador tiene que ser un proceso orgánico basado sobre visión, metas y pasión compartidas.