La fresa, corazón vegetal y un fruto único

La fresa es una frutas originaria de los Alpes, que ha sido consumida desde tiempos prehistóricos, siendo muy apreciada por los romanos, incluso Virgilio cita a las fresas en sus poemas. No empezó a cultivarse hasta el s. XIV, anteriormente se recolectaban las fresas silvestres para su consumo.

Curiosamente la fresa es de la misma familia de las rosas, a pesar de la gran diferencia de aspecto. La pulpa roja de las fresas en realidad no es una fruta. El fruto son las pequeñas semillas que salpican su superficie (los aquenios), unas 150-200 por fruto. La fresa es el único fruto que tiene sus semillas en el exterior.

Pero lo que hoy llamamos fresas, no son tales, sino fresones, que son de origen multiamericano, y digo multi porque, ya en el siglo XVIII, un francés al servicio de Luis XIV (parece que los Luises franceses eran muy aficionados a la botánica comestible, pues su descendiente Luis XVI se las ingenió para que las hasta entonces ornamentales patatas fueran consumidas por su pueblo hambriento), Amedée-François Frézier, llevó a Francia varios ejemplares del fresón chileno y un fresón de Virginia, y los hibridó. Hoy ese híbrido norte/sur es el que consumimos mayoritariamente, aunque son de mucho mayor tamaño, son menos dulces y no son tan aromáticos ni sabrosos.

Las pequeñas fresas europeas se siguen consumiendo, y son muy apreciadas por su gran fragancia (de ahí su nombre científico Fragaria vesca), pero su escasez hace que su precio resulte muchas veces prohibitivo para la mayoría de los consumidores.

Diferentes temáticas a las que se asocia la fresa

La forma y el color de la fresa recuerda a un corazón. Tal vez será por ello que se asocia con el amor, el día de San Valentín, los arrebatos amorosos y la luna de miel. La fresa es el símbolo de Venus (la Afrodita griega), relacionada con la belleza, el amor y la fertilidad, tan fuertemente relacionada con el amor que, una milenaria leyenda afirma que si una pareja comparte una de esas fresas que nacen dobles, el amor que surge entre ambas personas jamás se romperá y estarán juntas para siempre.

En Bélgica (Wepion), un museo dedicado a la fresa, nos cuenta su historia. Su uso en publicidad, en el cine, el teatro, la pintura y la literatura, sin olvidar la cocina y las innumerables recetas en las que brilla con luz propia.

Fresas y fresones son una de las frutas con menos calorías. Con un alto contenido en agua (un 95 %), su nutriente principal son los glúcidos. Son ricos también ricos en vitamina C, folatos, potasio y hierro y una excelente fuente de fibra dietética. Se considera que es una de las frutas con mayor poder antioxidante, sobre todo por su contenido en vit C, bioflavonoides y antocianinas. Ayudan a reducir la síntesis de colesterol. Excelentes para la circulación no deberían faltar en la dieta de personas que hayan sufrido infarto, angina de pecho, falta de riego de cerebral, en gota, arteriosclerosis, tensión alta, hemorroides, hepatitis y otras afecciones hepáticas.

En los tiempos de Napoleón, Madame Tallien solía bañarse en zumo de fresas frescas para mantener su piel suave. Aún hoy las mascarillas de fresa se usan para tal fin.

Es importante destacar que el consumo de fresas no conviene a todo el mundo, debido a su contenido en ácido salicílico. Por lo que las personas alérgicas a las aspirinas suelen serlo también a la fresa. Su contenido en ácido oxálico puede producir arenillas y cálculos renales, pero se necesitaría consumirlas en grandes cantidades para producirlos.

La fruta fresca ha de lavarse justo antes de su consumo para que no se estropee.

En el cultivo de la fresa se suelen utilizar gran número de fitosanitarios. Por lo que es muy importante que se consuman de producción ecológica, y dada su poca durabilidad, que se hayan producido lo más cerca posible del lugar de consumo.