Las fresas en la piel: sus usos cosméticos

Las fresas en la piel: sus usos cosméticos

Fresas en la piel

Fresa. Nuestro cerebro asocia la palabra con el fruto rojo cubierto de nata, bañado en chocolate, dando color a una macedonia, extendida en mermelada sobre una rebanada de pan… Sin embargo, es mucho más, sus usos no acaban en la alimentación. Sus usos cosméticos son destacables, presentando grandes beneficios para el cuidado de la piel. Incluso films de culto han hecho aparecer fresas sobre la piel como símbolo erótico (¿será por su forma de corazón?). Su composición nutricional también aporta propiedades magníficas para la piel. El zumo de fresas, por ejemplo, es rico en antioxidantes, protegiendo frente a los radicales libres que hacen envejecer la piel, devolviéndole su brillo natural.

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Las fresas son grandes hidratantes de la piel. Presenta también excelentes propiedades antiinflamatorias. Por ello ayuda a atenuar las ojeras y las bolsas que se forman alrededor de los ojos. Ya sea por dormir mal, retención de líquidos, etc.

Si queremos que nuestro rostro luzca terso y sin rastro de cansancio podemos colocar rodajas de fresa en la zona de las ojeras, dejando actuar unos 10 minutos antes de retirarlas suavemente, aclarando la zona con agua fresca.

Otra propiedad interesante es la exfoliante. Las semillas de la fresa ayudan a exfoliar la piel, eliminando las células muertas, dejando una sensación y un agradable aroma sobre la piel, que quedará suave e hidratada.

Para una exfoliación de cuerpo entero trituraremos media taza de fresas, con media taza de azúcar integral granulado, una pizca de cardamomo en polvo, una de nuez moscada en polvo, una de clavo en polvo, una cucharadita de ralladura de cáscara o de limón y media taza de aceite de oliva, o bien de almendra, o aguacate (en pieles secas). La pasta resultante la aplicaremos dando masajes circulares, sobre todo en zonas ásperas. La dejaremos actuar unos minutos y la retiraremos con agua tibia, sin jabón. Adecuar la cantidad de ingredientes en función del área a exfoliar.

En la adolescencia pocas cosas preocupan más que se llene el rostro de acné. Para reducirlo trituraremos 7 fresas y las mezclaremos con 1 cucharada de crema agria (o yogurt), aplicando sobre las zonas afectadas, durante unos 10 minutos, aclarando el rostro con agua tibia pasado ese tiempo. Podemos aplicar la mascarilla dos veces por semana si el ataque de acné es importante.

Además de humectantes, las fresas tonifican la piel y retardan la aparición de arrugas. Podemos preparar un excelente tónico con dos cucharadas de zumo de fresas y 50 ml de agua de rosas, bien mezcladas. Se enfría este tónico y una vez bien frío se aplica en el rostro. Se conserva bien en nevera una semana.

En caso de pieles secas podemos mezclar las fresas con aceite de almendras dulces y en pieles grasa con clara de huevo batida.

Como antioxidante, además de beber su zumo, podemos aplicar fresas en rodajas o en pasta sobre la piel de 2 a 3 veces por semana. Pero no hemos de olvidar que los pesticidas también penetran por la piel, por lo que sea ingerida o sobre la piel, las fresas han de ser de cultivo biológico.

Con el sol y el paso de los años la piel se mancha y oscurece, para devolverle el tono natural y reducir las manchas prepararemos una pasta con 3 fresas, unas gotas de zumo de limón y de aceite de oliva, que se aplicará durante un cuarto de hora de 1 a 2 veces por semana. También es útil en caso de enrojecimiento.

Y en verano el sol produce inflamaciones en la piel, que se reducen con la aplicación de las fresas, al parecer por su contenido en antocianinas, responsables del color de la fresa.

Hemos de recordar que las fresas contienen ácido salicílico, al parecer responsable de devolver su tonalidad a la piel, y que las personas alérgicas a la aspirina deben evitarlas, incluso en uso tópico.

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