Gros y Ingres entre el Neoclasicismo y el Romanticismo

Gros y Ingres entre el Neoclasicismo y el Romanticismo

GROS Y INGRES ENTRE EL NEOCLASICISMO Y EL ROMANTICISMO

A principios del siglo XIX la influencia de David va extendiéndose por toda Europa, y en su taller van forjándose un grupo de artistas que dominarán el ambiente pictórico francés de la primera mitad de siglo. Dentro de la evolución de la escuela davidiana surge una tendencia que tendrá a Antoine Jean Gros (1771-1835) como su principal exponente.

Las corrientes de Gros y Ingres

Gros representó la continuación del tratamiento de los temas históricos contemporáneos que David habia iniciado. Entre sus obras destacan las relacionadas con Napoleón Bonaparte. Como ejemplos tenemos Los apestados de Jaffa, La batalla de Aboukir, o La batalla de Eylau. Por la fuerza cromática de sus composiciones, por el exotismo de sus paisajes, por la utilización de un claroscuro potente y misterioso, A.J. Gros puede considerarse como un precursor del Romanticismo.

Otra corriente tendrá como exponente Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867), quien continuó con la búsqueda de la belleza y del estudio de la figura humana. Su preocupación y su facilidad por el dibujo no le hizo olvidar el tratamiento del color. Sus diferentes estancias romanas le permitieron el contacto con los pintores renacentistas, y se sintió entusiasmado por Rafael. Algunas de sus obras muestran la voluntad de ser un claro homenaje al pintor italiano. Se podrían citar como ejemplo: El voto de Luis XIII, Madame Devançay y La bañista.

Gros y Ingres entre el Neoclasicismo y el Romanticismo

Pero más importante para el desarrollo de su formación artística fue el descubrimiento de los primitivos italianos, conocimiento que le permite alejarse de todo idealismo. Esta inclinación sería coincidente con la que en el primer cuarto del siglo XIX llevó a un grupo de pintores alemanes (los nazarenos) a establecerse en Roma. Entre las últimas obras, pintadas por Ingres ya durante el segundo Imperio, cabe citar El baño turco (1863) y Apoteosis de Napoleón (1853). En la batalla que en Francia se debatió entre clásicos y románticos, los seguidores de los primeros se agruparon detrás de la personalidad de Ingres. Esta tendencia se mantuvo en la revalorización de la línea, menospreciando a los románticos, los cuales sólo veían los volúmenes que eran pintados a través del claro-oscuro y el modelado.

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