Guerreros en la historia: Samuráis, guerreros de élite

Guerreros en la historia: Samuráis, guerreros de élite

Guerreros en la historia: Samuráis, guerreros de élite

Más o menos todos sabemos cómo fue la figura del samurái y su importancia en el Japón medieval. Aunque sea por películas como el “Último samurái” con Tom Cruise como protagonista.

El samurái “el que sirve”, fue un guerrero de élite cuyo origen se sitúa en el Japón feudal del s. X, alcanzando su cénit dos siglos después, en el s. XII y cuya existencia se extendió hasta la Revolución Meiji en el s. XIX, cuando sus privilegios fueron abolidos. Aun así, hubo samuráis luchando en la II Guerra Mundial.

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Historia de los samuráis

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Su origen

El uso de la palabra samurái en japonés fue evolucionando hasta el s. X (“aquel que sirve a un señor”).

A comienzos del s. VIII y tras enfrentamientos con China y Corea, el emperador japonés Tenmu ordenó que los funcionarios civiles y militares debía conocer las artes marciales.

Se aprobó el Código Taiho que disponía que cada soldado pertenecería a un regimiento durante parte del año y dedicando el resto a tareas agrícolas. Cada uno fue equipado con arcos, carcaj y espadas.

Estos campesinos no tenían la formación militar como para poder ser eficaces, por lo que en 792 se cambió el sistema de reclutamiento. Estos primeros samuráis ya contaban con sus características como ser jinetes-arqueros, manejar espada de hoja curva y ser encargados de velar por la seguridad en ciudades y sofocar revueltas.

En cuanto a la consolidación de su poder fue en el s. X. El emperador, ante la situación de plagas y hambrunas que provocaron revueltas, decidió dar más poder a los gobernadores locales para que reclutaran tropas y sofocar el problema. Durante los siguientes años se dieron lugar conflictos entre clanes locales de samuráis que terminaron en el s. XII con la Guerras Genpei.

Declive del samurái

El emperador Leyasu intentó quitar los privilegios y poder a los samuráis. Muchos de ellos perdieron sus tierras y se les dio a elegir entre dejar las armas y retirarse a trabajar los campos, o bien trasladarse a la ciudad y convertirse en vasallos del daimio.

Tan sólo los cinco mil de hatamoto decidieron permanecer como vasallos del shongun. Todo supuso la merma en el uso del arco, la lanza, la espada y el combate cuerpo a cuerpo.

Sin embargo, otros como los ronin (samuráis sin señor) o lo que se dedicaron a la piratería en puertos y alta mar robando y traficando con mercancías.

El ejército samurái

Cada samurái estaba obligado a acudir a la llamada de su señor y presentarse armado, equipado y con tropas en función de la riqueza de su feudo, haciendo que un samurái pudiese dar más que otro, por lo que al final no todos tenían la misma consideración de su señor.

Armadura samurái

Armadura samurái

Las primeras armaduras estaban hechas de planchas de hierro macizo y unidas con correas de cuero. Estaban diseñadas para ser usada por la infantería. El casco tenía visera para proteger los ojos y una parte dentada para colocar pluma so adornos.

La armadura fue evolucionando con el paso del tiempo hasta llegar al modelo de la armadura clásica, la yorai, donde no todo era de hierro, evitando así el exceso de peso para el guerrero. El hierro se usaba en zonas que requería más protección y el resto se empleaba el cuero. La yorai podía pesar unos 30 kg.

Bajo la armadura, los samuráis llevaban taparrabos de lino o algodón, en los pies calcetines altos, sandalias de tiras o zapatos de zuecos. Para proteger zonas vulnerables añadían guantes, cubremuslos, espinilleras y una nodowa para aislar el cuello. Algunos samuráis usaban máscaras para proteger el rostro hasta la nariz o completas.

Las armas de los samuráis

Las armas de los samuráis

Espada samurái

A pesar de ser la katana el arma estrella de los samuráis, la verdad es que las espadas evolucionaron hasta llegar a este modelo.

La primera espada clásica se llamaba tachi y se llevaba colgada con la hoja hacia abajo. Necesitaba ser desenfundad con las dos manos, apareciendo posteriormente la katana y el wakizashi, un modelo más pequeño.

La katana era un arma ofensiva y defensiva al mismo tiempo, por lo que jamás llevaron escudo. Su forma curva y empuñarla con las dos manos provocaba que los ataques siempre fuesen de cara.

Otras espadas samuráis fueron la nodachi para ofrendas y ceremonias porque pesaba mucho, y la naginata, una espada larga montada en un mango de madera semejante a la alabarda que servía para golpear y apuñalar.

La katana fue considerada como el “alma” del samurái, ya que éste jamás salía de casa sin esta arma. Aun así, en batalla solían usar el arco y la lanza.

Arco samurái

Empleaban el arco mientras montaban a caballo, usando la espada sólo para combate cuerpo a cuerpo. Debían usar una gran pericia ya que el arco tenía que estar a la altura de la cabeza, disparar por el lado izquierdo y manteniendo una inclinación de 5 grados.

Armas de fuego

A partir del s. XVI se registra el uso de pistolas en el ejército samurái. Llegan a Japón por comerciante portugueses y, pocos años después, se replicaron por artesanos locales. Los samuráis se mostraron contrarios al uso de arcabuces ante la falta de defensa del contrincante, por lo que las armas de fuego no se generalizaron en demasía.

La cultura samurái

La cultura samurái

El bushido

El bushido es el “camino del guerrero”, compilación del s. XVIII (aunque con origen más antiguo) que reúne consejos para el comportamiento samurái y que alude al tema de la muerte. En la historia, grandes guerreros se han guiado por el bushido.

 Se reforzaba la idea de que el samurái pertenecía a un escalafón social más alto, instando a despreciar a soldados de rango inferior y extranjeros.

El bushido contempla las virtudes de la mentalidad samurái que incluso hoy día se conserva en Japón, como justicia, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad.

El Seppuku (harakiri)

Era un suicidio ritual respetado y admirado por la sociedad japonesa. Los samuráis recurrían a él para reparar un error grave, proteger su honor o seguir a su señor en la muerte.

En ocasiones se usó como castigo honorable para enemigos, obligándoles a cometer seppuki.

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