La gran dificultad de fabricar en 12 meses vacuna Covid-19

Compromiso histórico para la producción de vacunas seguras frente a la  COVID-19 -

Las vacunas no salvan vidas de por sí, pero sí el proceso de inmunización.

El proceso empleado para crear una vacuna en laboratorio es muy distinto al utilizado a granel por la industria farmacéutica para vacunar a las personas.

El desarrollo de una nueva vacuna es un proceso largo. Para hacernos una idea, el brote de ébola surgido entre 2014 y 2016 en África provocó la muerte de más de 11.000 personas según datos oficiales. Los científicos de la Agencia de Salud Pública de Canadá habían estado trabajando en esa vacuna desde el año 2003 y fue solamente durante ese brote cuando pudieron realizar ensayos clínicos de la vacuna. Se concluyó en noviembre de 2016 y después de un nuevo estudio de más de 15.000 personas fue aprobado tres años después.

Crear y fabricar una nueva vacuna a escala mundial, en paralelo con el resto, se convierte en un esfuerzo titánico.

De manera convencional, el desarrollo de vacunas puede llevar hasta 10 años, desde su desarrollo inicial hasta su distribución masiva. Sin embargo, para la vacuna del COVID-19 se está realizando el titánico esfuerzo de realizar todo el desarrollo en 18 meses, manteniendo los estándares de seguridad.

Trabajo en paralelo para agilizar la vacuna

Para conseguir semejante velocidad se está realizando la investigación en paralelo, debido a la gran urgencia de suministrar pronto la vacuna. Como parte del proceso de fabricación en paralelo, se están construyendo instalaciones de fabricación en todo el mundo. Esto da lugar a un gran riesgo financiero, ya que probablemente no se aprueben ciertas vacunas.

Para poder fabricar y suministrar una vacuna a grandes masas, no es simplemente ampliar el proceso en laboratorio. Se necesita una ampliación gradual del proceso de fabricación, haciendo cada vez lotes más grandes y controlando cada uno para poder medir su eficacia.

Además, hay que prestar especial atención a las peculiaridades de cada vacuna. Existen vacunas que necesitan dos dosis, necesitando incrementar la producción. Existen otras que precisan de dispositivos especiales…

Está claro que tener las vacunas es una cosa, pero tenerlas seguras y protegidas es otra. Existen empresas de distribución como UPS o DHL para tener congeladores en todo el mundo para mantener frías las vacunas cuando se tengan que distribuir.

Para la primavera de 2021, podríamos ver un lanzamiento gradual de una vacuna para Covid-19 para casos prioritarios, lo que conduciría a una distribución masiva para el verano.

Este desafío parece colosal, pero lo que ya se ha hecho demuestra que no es insuperable.