Las mascarillas puestas a debate

Uso de la mascarilla

La comunidad científica respalda mayoritariamente que el uso de mascarillas está salvando vidas durante la pandemia. Sin embargo, siguen siendo cuestionadas.

Las mascarillas son un símbolo omnipresente de una pandemia que ya ha llegado a 35 millones de personas y matado ya a más de un millón. En hospitales y otras instalaciones sanitarias, está claro que el empleo de esas mascarillas sanitarias reduce la transmisión del virus SARS-CoV-2. Lo que no está claro es la efectividad de las mascarillas con las que nos podemos cruzar por la calle. Los datos son dispares y dan lugar a la confusión.

Tampoco ayudan algunos discursos políticos. Como ejemplo tenemos al actual presidente de los Estados Unidos, quien infravaloraba su uso días antes de padecer la enfermedad.

Para ser concisos, la ciencia apoya sin lugar a dudas el uso de mascarillas. Afirmando que reducen las posibilidades de transmitir y contraer el coronavirus. Otros estudios también insinúan que su empleo puede reducir la severidad del coronavirus en caso de contraerlo.

Pero, tenemos que tener en cuenta que existen multitud de diferentes tipos de mascarillas que se usan en diferentes entornos. No existe ningún tipo de estudio que proporcione una prueba definitiva de que funcionan claramente.

A comienzos de la pandemia, los investigadores aún no conocían con exactitud los métodos de propagación del virus SARS-CoV-2. Por ello, no podían realizar unas recomendaciones sólidas sobre el empleo de las mascarillas.

Confianza en hechos constatados

La mascarillas estándar usada en lugares sanitarios es la N95, capaz de filtrar el 95% de partículas en el aire que midan igual o más de 0.3 micrómetros (µm). Según se fue extendiendo la pandemia, estas mascarillas se fueron agotando, por lo que se cuestiona la efectividad de las mascarillas quirúrgicas básicas o de tela que utiliza la mayoría de la población.

Las confianza en este tipo de mascarillas aumentó en junio, dos médicos en Missouri dieron positivo en COVID-19. Estos empleaban mascarillas quirúrgicas básicas y al realizar la prueba a sus pacientes, todos dieron negativo. También son indicios las numerosas reuniones masivas que hubieron, en las que la gran mayoría de la gente se encontraba protegida y después no se dieran picos de contagios.

Otro ejemplo es un gran brote en un campamento de niños en Georgia a finales de junio, los niños no estaban obligados a llevar mascarillas.

Aunque las pruebas no sean determinantes para asegurar su uso al 100%, está claro que la sucesión de diferentes casos sí establecen una relación entre el uso de las mascarillas y las posibilidades de contraer el virus.